lunes, 8 de septiembre de 2008

Arquitectura: Los arquitectos de hoy son como vírgenes itinerantes

Arquitectura: Los arquitectos de hoy son como vírgenes itinerantes
Francesco Venezia y Stanislao Fierro participaron ayer por la tarde en 'Encuentros', un ciclo de conferencias del Colegio de Arquitectos de Cádiz (Lun Oct 03 2005)


El ciclo Encuentros, organizado por el Colegio de Arquitectos de Cádiz, acogió ayer a dos grandes maestros de la arquitectura italiana. Francesco Venezia ofreció una conferencia bajo el título Hacerse alumno, en la que recalcó la importancia de la tradición y el conocimiento sobre la búsqueda de la novedad continua. "Hacerse alumno no es fácil, ya que es necesario tener un método de trabajo. Debemos enraizar en la tradición porque hoy existen muchos hijos de la nada. Se llaman así porque detrás de ellos no hay nada". Venezia bautiza de este modo a quienes creen que la arquitectura nació a principios del siglo XX. Referente a la situación de la arquitectura en la actualidad, Venezia comenta que se está abusando del arquitecto de nombre. "Cuando se presenta una nueva construcción, es más importante la rueda de prensa y la imagen que se presenta que el edificio en sí". Para él, el arquitecto debe ser portador de la modestia, ya que "la arquitectura debe hablar y el arquitecto callar" puesto que "con humildad se construye edificios poderosos y con la soberbia edificios que se caen". Venezia califica a los arquitectos famosos de hoy como "vírgenes itinerantes". "Antiguamente se llevaba a las Vírgenes a las casas para que obraran milagros. Ahora es el arquitecto quien va a la ciudad como hacedor de milagros. Allí recibe los encargos y deja como señal algunos dibujos. Luego, en el estudio, serán dos o tres estudiantes de arquitectura quienes desarrollen el proyecto para la ciudad", explica. Venezia se muestra en contra de esta concepción del arquitecto ya que para él su oficio está muy relacionado con las virtudes religiosas de la paciencia, la perseverancia y la constancia. "El verdadero trabajo del arquitecto es muy duro, ya que debe estar concentrado en el oficio", explica. Ahora mismo se encuentra en una época de descanso. "Es el momento de recargar la mente", comenta. Su último trabajo fue convertir un almacén de tabaco abandonado situado en Benevento en un nido de empresas. "La historia de este proyecto comenzó hace 10 o 12 años mientras estaba en Sevilla. La idea nació al observar la muralla del patio de los naranjos con un ojo distinto". Además del diseño y de la construcción, Francesco Venezia se dedica a la docencia. Confiesa ser un profesor atípico ya "que aunque el tiempo que le dedico es escaso, éste está muy concentrado". "Me gusta nutrir a mis estudiantes a través de la experiencia". Ayer no estuvo solo. Le acompañó Stanislao Fierro, que habló en el Colegio de Arquitectos de Metamorfosis y persistencia. Procedente de Nápoles, entre sus trabajos se encuentran el diseño de algunas plazas urbanas y la segunda posición en el concurso del Salón de Écija. Ésta no fue la primera vez que presentaba un proyecto en España. Ya lo hizo durante la Expo'92 celebrada en Sevilla, y en 1993 en otro concurso en Alicante. Pertenece a otra generación distinta a la de Venezia, aunque, al igual que éste, confiesa que en la actualidad hay un divorcio entre la teoría y la práctica. "El arquitecto sufre una especie de esquizofrenia porque su teoría no se corresponde con la práctica". Sobre los arquitectos jóvenes comenta que han perdido la visión. "Hay una generación de arquitectos influenciados por Aldo Rossi, en los que queda patente el abismo entre pensamiento y construcción", comenta Fierro. Además de su oficio como arquitecto, imparte clases, como Francesco Venezia, en el primer curso en la Escuela de Arquitectura de la ciudad de Venecia. Fierro confiesa que, en ocasiones, "los estudiantes de la facultad me han hecho pensar sobre mí y la preparación para la construcción".

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